INTRODIJCCION
La muerte de Alfonso VII, el 21 de agosto de 1157, tuvo como consecuencia
más importante la separación de Castilla y León y la consiguiente
aparición de dos reinos independientes. El reino leonés abarcaba los territorios
de la actual Galicia, León, Asturias y una embrionaria Extremadura, zona esta
última de vital importancia para el nuevo reino que, de perderla, corría el riesgo
de agotar sus posibilidades de expansión hacia el suri Por consiguiente, el
rey Fernando II (1157-1188) empleó todos sus esfuerzos en consolidar su
frontera meridional, necesitando, por un lado, la puesta en marcha de una política
dirigida a organizar la conquista y colonización de un espacio de frontera
y, por otro, crear los instrumentos necesarios que le permitieran llevar a
cabo tales tareas.
La Orden de San Julián del Pereiro fue uno de esos instrumentos que, sobre
todo a partir de 1218, cuando se convierte en la Orden de Alcántara1, se
implicó decisivamente en los procesos de ocupación militar y posterior organización
colonizadora del espacio fronterizo leonés. Esto sólo fue posible a
través de la adquisición de un importante patrimonio que la Orden, debido a
su carácter netamente leonesista, recibió mayoritariamente en el ámbito territorial
de la actual Extremadura, convirtiéndose, a la postre, en la entidad señorial
más importante en este territorio2.
Sobrelos orígenes del Pereiro y su posterior transformación en la Orden de Alcántara ver
nuestro trabajo La Orden de Alcóntara y Extremadura (siglos XH-XIV), 2000, principalmente pp.
21-39.
2 Fuera de Extremadura, las posesiones alcantarinas nunca fueron excesivamente significativas.
Sobre la adquisición y descripción del dominio sefiorial alcantarino ver cl trabajo citado en la
nota anterior,
285 En la España Medieval
2001,24

Feliciano NoVoA PORTELA

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