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Camino de Santiago a su paso por Villafranca de los Barros

Antigua vía romana, desde Sevilla, sube hasta Padrón y Santiago. Aunque ruta peregrina menos importante tampoco dejan de verse vestigios templarios en su recorrido. Fuente de Cantos, Cáceres, Plasencia, Alconétar, Salamanca, Zamora, Verin, todas con restos de construcciones. En todos estos lugares estuvieron los Templarios, pero estos no estaban allí para atender principalmente a los peregrinos, aunque tampoco dejaran de hacerlo, realmente eran minorías los que subían hasta Santiago, por este Camino, su interés para los Templarios fue mayormente económico, pues por aquí se distribuían las riquezas que entraban desde América y los Caballeros Templarios tenían intereses en todos estos negocios, por algo eran banqueros sin límites nacionales.

La Orden de los Caballeros Templarios se formó principalmente para defender a los peregrinos que acudían a los Santos Lugares, en Palestina. En la abadía de Cluny, Urbano II alienta y organiza expediciones peregrinantes a Jerusalén y Santiago de Compostela; los Templarios no podían faltar a este llamamiento.

A la Orden la encontramos defendiendo a los peregrinos que acudían a Tierra Santa, para ello, tuvieron que plantearse la creación de Castillos, fortalezas y Encomiendas, que los acogiera. Al aparecer el fenómeno, pues como tal debe considerarse, de la peregrinaciones a Santiago de Compostela, allí aparecen los Templarios, para cumplir con uno de los mandatos de su Regla: defensa de los peregrinos y de la Cristiandad. Cuando de forma milagrosa se encuentra el cuerpo del Apóstol Santiago en el lugar llamado IRIA FLAVIA, que según la tradición, después de su predicación en España, marchó de nuevo a Palestina, donde fue degollado, y en una barca, guiada por ángeles, aparece en las cercanías de Santiago de Compostela, la barca se transformaría, en losa de piedra que acoge el cuerpo milagroso, y allí mismo, se levanta una pequeña Ermita, más tarde, transformada en la inigualable Catedral Compostelana, iniciada su obra al comienzo de 1070, románica en principio y barroca, más tarde. En tiempo del primer peregrino conocido, (Godescal, Obispo de Puy, que llegó a Compostela en el año 951), pronto comienza la afluencia de peregrinos, y es necesario organizar el hospedaje, facilitar la ruta, crear Hospitales, construir puentes, etc.

A partir del hallazgo de la tumba del Apóstol, la ruta jacobea empezó a imponerse como ruta peregrina, su pujanza fue tal que que acabó con las que llevaban a Jerusalén o Roma.

Cuatro fueron los grandes Caminos que se crearon, no siendo los únicos, pero sí los de mayor afluencia, sobresaliendo entre todos el Camino Francés, que recogía gentes de toda Europa, y que partiendo de Brujas, Colonia, Clermont o Estrasburgo, entraban por Roncesvalle o Somport, y llegaban a Santiago. Los peregrinos de día, seguían el camino del sol hacia poniente, mientras que por la noche seguían el reguero de estrellas de la Vía Láctea.

Los Caballeros Templarios, en principio estuvieron defendiendo las fronteras castellano-leonesas de los moriscos, hasta que estos fueron desplazados tierras adentro. Se dedican ahora, por tradición, ya habían defendido a los peregrinos de Tierra Santa y Roma, que acudían a estos Santos Lugares, ahora por los mismos motivos y por la carga esotérica que influenciaba todos sus actos, se obligan a intervenir en la Ruta Jacobea.

La Ruta o Camino, como también se llamaba, estaba dentro de una zona mágica, en donde los Templarios crearon Monasterios, Encomiendas y Abadías y donde construyeron edificaciones al borde del Camino, siguiendo normas preestablecidas y con la concurrencia de los canteros y constructores que habían trabajado para los Monjes de Cluny, que extendieron el románico desde Francia por toda la tierra conocida, conformando sus obras bajo unas reglas que sólo ellos conocían, y en lugares que marcaban, siguiendo las directrices templarias, enclaves mágicos o de antiguas tradiciones esotéricas, donde buscaban no se sabe qué. El Camino de Santiago o Ruta Jacobea, se adaptaba perfectamente a sus ideales: Estaba dentro de la franja mágica que ellos siempre buscaron en la Península Ibérica. Desde Ucero, centro neurálgico de los asentamientos templarios, donde se reúnen una serie de líneas simbólicas que unen Creus con Finisterre, Jerez de los Caballeros, Aracena, sube a Caravaca, Peñíscola y Tarragona. Dentro de esta extensa zona se instalaron y el Camino de Santiago era el que en la Edad Media llamaba su atención; se podía ayudar a los peregrinos en sus Hospitales, Albergues o Residencias, a la vera de los caminos, podían levantar Catedrales, Monasterio o Abadías, sin llamar demasiado la atención; eran enclaves por ellos elegidos para sus actividades esotéricas y podían ejercerlas simultaneándolas con sus actividades filantrópicas. Dentro de los límites del Camino Jacobeo, se encuentra la zona que buscaron en la Península: Ucedo, San Juan de la Peña, la Maragatería, los Pirineos, Río Lobo, y las grutas o cuevas en las que la tradición colocaba hechos maravillosos o mágicos o en donde presumiblemente podían además obtener beneficios de los yacimientos auríferos o de otros minerales que aumentaban su poderío. El Camino de Santiago no es un festival, es un itinerario espiritual, un ejercicio de admiración y recogimiento , por ello se precisaban también lugares de acogidas para los caminantes, allí crean hospitales, asilos, erigen Ermitas o pequeñas fortalezas, levantan puentes y toda clase de ayudas para facilitar el desarrollo religioso o económico por donde pasaba. Sin duda produjo grandes beneficios a la Orden, y a su sombra, muchos, además de los Templarios, se aprovecharon del fervor religioso para lucrarse negociando con todo lo que podían: reliquias, la mayoría falsas, cobijo en Ermitas o Albergues en donde explotaban a los Caminantes.

La Orden Templaria no sólo buscaba proporcionar asilo, albergues, hospederías y hospitales a los que por voto particular o colectivo acudían a Santiago de Compostela, también están siempre presente en aquellos lugares en que la tradición o simbolismo los hacían apetecibles o beneficiosos para sus fines: La defensa de los lugares e ideas de la Cristiandad, eran motivos suficientes para luchar por ellos, pero no los únicos. La meta secreta de los Templarios, sus signos o construcciones son poco conocidas y menos comprendidas. Con el tiempo la pobreza de los Caballeros Templario se transformó en un enorme poder, tanto espiritual como material: Sus Encomiendas, abadías o granjas se extendieron por todo el mundo, desde que se levantó la primera Ermita, erigida después en la maravilla de la Catedral que se construyó más tarde, (las obras se iniciaron en 1070, transformándose de gótica en barroca). IRIA FLAVIA, lugar donde apareció el cuerpo del Apóstol, fue foco de atracción para toda la Cristiandad. Allí acudieron de toda Europa y de España por caminos intransitables, por lo que hubo de habilitarse puentes, hospitales, asilos y albergues.

Los itinerarios históricos a Santiago fueron innumerables, todos conducían a Santiago, pero algunos permiten al viajero contemplar paisajes, monumentos históricos.

José Manuel Bazaga Ibáñez.

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